Alma de Nogal : Los Chalchaleros

lunes, 2 de julio de 2018

Agroquímicos: el drama de las escuelas rurales bonaerenses que son fumigadas. http://www.25digital.com.a

Agroquímicos: el drama de las escuelas rurales bonaerenses que son fumigadas.


Un alumno se intoxicó por comer una manzana que se cayó a un campo de siembra. Una docente fue fumigada por un avión cuando circulaba en moto por un camino de tierra. Otra maestra decidió interrumpir las clases porque sintió el “olor a veneno” que trajo el viento. Todas esas situaciones (y muchas otras) fueron denunciadas por maestros que se desempeñan en escuelas rurales de la provincia de Buenos Aires, quienes advirtieron que los agroquímicos los afectan severamente.
No hay datos oficiales sobre la situación. Sin embargo, tal como publicó hoy el diario Extra que edita agencia DIB, la ONG Red Federal de Docentes por la Vida presentó recientemente una carpeta de denuncias ante el Defensor del Pueblo de la Nación (cargo vacante) en la que se detalla los distintos distritos del país en los que los establecimientos educativos se ven afectados por los agroquímicos utilizados por productores rurales. Por la provincia de Buenos Aires, el informe tiene anexado documentos de Trenque Lauquen, Roque Pérez, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, Saavedra, Necochea, 9 de Julio y Ayacucho.
“Los agroquímicos son muchos, no se trata nada más del glifosato. En los lugares en donde se siembra trigo, por ejemplo, se fumiga con 2.4 D, que es tremendo. En mi escuela fumigaron en horario escolar y yo estuve 15 días con la cara paralizada por intoxicación”, le contó a DIB Ana Zabaloy, quien se desempeñó como directora de la escuela primaria N° 11 del paraje La Rosada de Areco hasta 2015 y fue la impulsora de la Red de Docentes por la Vida.
Hace tres años un estudio realizado por la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata registró en el colegio de Zabaloy la presencia de siete agroquímicos distintos entre herbicidas e insecticidas. “Fui testigo de cómo éstas prácticas agrícolas afectaban la salud de mis alumnos (problemas respiratorios constantes, sangrados de nariz, alergias recurrentes, vómitos y diarreas) y de sus grupos familiares (cáncer, abortos espontáneos, alergias y problemas digestivos)”, denunció la exdirectora ante el Defensor.
Por Necochea, el documento testigo presentado fue firmado por Mariana González, de la primaria N° 47 de la localidad de Almafuerte. La docente contó que, en una ocasión, uno de los alumnos caminaba con su hermano cerca del alambrado que separa el establecimiento educativo de un campo: “Se la cayo una manzana sobre el sembrado, luego la consumió, y resulto con una intoxicación que tuvo que ser atendida en el hospital”. En ese distrito surge como antecedente trágico la muerte de Melisa Núñez, una joven de 19 años que falleció en 2015 por el derrame de agroquímicos en un depósito ubicado en el barrio portuario de Quequén.
En tanto, desde Ayacucho, Carla Savarese le contó a DIB que no trabaja hace cinco años porque padece leucemia. Ella era la titular del jardín de infantes de Estación Fair. “Después de la biopsia, el médico me preguntó si vivía o trabajaba en el campo. Yo, ilusa, pensé que iba a recomendar que hiciera eso. En verdad, me lo dijo porque hay mucha gente de la zona con lo mismo”, detalló. En esa ciudad, la ONG Conciencia Ambiental denuncia que los pesticidas se utilizan de manera doméstica y que las maquinas fumigadoras transitan por calles del casco.
En Saavedra las fumigaciones cerca de la primaria N° 10 empezaron el año pasado y continuaron durante 2018. “En ocasiones, el fuerte viento que sopla normalmente en la zona, me permite percibir el olor a veneno. Inmediatamente, trato de resguardar a los niños hasta que sus padres puedan retirarlos”, explicó Marcela Murguía, directora del establecimiento. La maestra, le dijo a DIB que “no se trata sólo de las escuelas porque en los pueblitos los ‘mosquitos’ (así se le llama a la maquinaria terrestre) están fumigando a 20 metros de las casas, hasta el borde del casco urbano”.
Más allá de la presentación ante el Defensor, se han hecho públicas otras acusaciones sobre escuelas fumigadas en Luján, Ramallo, Mar del Plata, Sierra de la Ventana, Coronel Suárez y Chivilcoy, entre otros distritos. La última semana, el bloque de concejales de Unidad Ciudadana/PJ de Tres Arroyos le presentó a la secretaría de Gestión Ambiental local una recopilación de denuncias realizadas sobre el uso de pesticidas. En tanto, en Chascomús, a la a espera de una ordenanza, vecinos de barrios periféricos y representantes de establecimientos educativos vienen manifestando también su preocupación.
Intereses en juego
Los denunciantes sostienen que el conflicto es complejo en los distintos distritos porque se juegan grandes intereses económicos. “A veces no es tan sencillo porque hay mucho poder atrás. En los pueblos chicos es más difícil porque todo el mundo está comprometido con el campo”, señaló Zabaloy.
La referente de la Red Federal aseguró además que se trata de un conflicto que trasciende las paredes de los establecimientos educativos. “Una vez que puse el tema sobre la mesa en la escuela, los chicos y las madres empezaron a contar lo que pasaba en sus casas. Allí es peor porque el que los fumiga es el propio patrón”, explicó.
Según advierten las docentes, los intereses económicos generan resistencias a la hora de pensar medidas regulatorias. El caso de Ramallo ejemplifica esta situación. Allí la ONG Unidos por la Vida y el Medio Ambiente impulsó un proyecto de ordenanza junto a un grupo de concejales que buscaba prohibir la fumigación por tierra hasta 2 mil metros después de los márgenes urbanos. “Conseguimos nada más que 300 metros después de muchas peleas. La ordenanza era un poco más rígida pero hubo sectores que hicieron presión y se fue para atrás”, le contaron a DIB desde la organización.
El problema de las distancias
Sin una reglamentación clara a nivel provincial, se estima que más de setenta municipios ya han avanzado con normativas locales que regulan las distancias para el uso de agroquímicos en cuanto a zonas urbanas.
En Ramallo la ordenanza plantea que las fumigaciones terrestres se realicen 300 metros después de los límites urbanos, mientras que está prohibida de manera aérea en todo el distrito. En Areco y Saavedra las distancias rondan entre los 100 y 150 metros por tierra, respectivamente, y los dos kilómetros con aviones. En tanto, en Ayacucho la distancia para “mosquitos” es de 500 metros, al igual que en Saladillo. En este último distrito existe además una protección de 100 metros para las escuelas rurales.
“Nosotros entendemos que el problema no queda sólo en una cuestión de distancia porque las consecuencias van mucho más allá. A nivel local estamos poniendo en discusión los modos de producción y los alimentos que consumimos”, le dijo a DIB Luis Fernández, director de la escuela Nº 5 de Saladillo.
En contraste con las iniciativas locales, el año pasado fue tratada en diversas comisiones del Senado bonaerense un proyecto más flexible que muchas normas municipales, ya que plantea distancias que rondan entre los 30 metros para la fumigación terrestre y los 2.000 para las realizadas por aviones. “Proponían fumigarte arriba de la cabeza. Por suerte se frenó. Iban para destruir lo poco que estaba escrito”, opinó Fernández.
A nivel nacional, a principios de febrero se formalizó la creación de un grupo de trabajo interministerial, entre Agroindustria y Medio Ambiente, para establecer políticas de regulación del uso de agroquímicos. (DIB)
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Fumigaciones con glifosato preocupan en la frontera. Redacción Política. https://www.eltelegrafo.com.ec/

POLÍTICA 
Fumigaciones con glifosato preocupan en la frontera Redacción Política

29 de junio de 2018 - 00:00 

Representantes de las comunidades afectadas por las aspersiones colombianas exigieron ayuda a la Cancillería ecuatoriana en febrero pasado. 
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo 

Representantes de las comunidades afectadas por las aspersiones colombianas exigieron ayuda a la Cancillería ecuatoriana en febrero pasado.Representantes de las comunidades afectadas por las aspersiones colombianas exigieron ayuda a la Cancillería ecuatoriana en febrero pasado.

Organizaciones exigen que se respete el acuerdo de 2014 y que Colombia informe sus acciones para erradicar los cultivos ilegales y los límites para hacerlo. Colombia se comprometió con Estados Unidos a reducir a la mitad sus plantaciones de coca hasta el 2023. Esa meta está dentro del llamado Libro Blanco de la Erradicación, el cual contempla, según el ministro de Defensa de ese país, Luis Carlos Villegas, acciones como el reinicio de las fumigaciones con glifosato en zonas donde se encuentran los cultivos ilícitos, especialmente en la frontera con nuestro país. El 22 de junio pasado, Villegas presentó en Tolima las ventajas de las aspersiones con drones. 

El Ministro recalcó que con este sistema se erradicarán tres hectáreas diarias con menos riesgos sanitarios y ambientales. El uso de glifosato para combatir los cultivos ilegales no es nuevo. Colombia afrontó tres demandas por las fumigaciones entre  2000 y 2007. Una de ellas la perdió en EE.UU.; la segunda está en trámite en la Corte Interamericana de DD.HH.; mientras que la tercera la planteó Ecuador ante la Corte de La Haya exigiendo una reparación por los daños causados a la población fronteriza. 

En 2014, se llegó a un acuerdo para retirar esa demanda. En ese convenio, Colombia reconoció las afectaciones y se colocaron límites donde no se podían realizar las fumigaciones aéreas. Harold Burbano, abogado de Inredh, recordó que Colombia se comprometió a informar los lugares, las fechas y el químico que usará. “El hecho de que se focalicen las fumigaciones con drones minimiza, pero nunca eliminará los peligros del glifosato”, enfatizó Burbano. Inredh y organizaciones de la frontera norte luchan por una reparación para las víctimas de las fumigaciones. 

En el último censo se detectaron 40.000 familias afectadas, pero solo fueron indemnizadas 3.250 con el dinero del estado colombiano. El resto sigue exigiendo no solo la reparación económica sino planes productivos y desarrollo  social. Por eso en febrero y marzo pasados se reunieron con funcionarios de Cancillería para exigir la ejecución de políticas de protección en el límite nacional. La noticia del reinicio de las fumigaciones activó sus inquietudes. Está previsto que las organizaciones de la frontera se reúnan  para emitir su posición.   


El Ministerio de Relaciones Exteriores no se ha pronunciado. Para el asambleísta de Sucumbíos, Yofre Poma, Ecuador debe prepararse para combatir las consecuencias de las aspersiones. Él recordó que las repercusiones no solo fueron ambientales sino que hubo desplazamientos y conflictos de seguridad, por eso cree que los ojos del país deben estar de nuevo en la frontera norte. (I) 

Lectura estimada: 2 minutos Contiene: 398 palabras Visitas: 655 Tags: Fumigaciones glifosato Colombia frontera norte cultivos ilícitos Enlace corto: Te recomendamos

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/3/fumigaciones-glifosato-colombia-frontera-ecuador
Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec

Sigue pugna entre Nariño y la Nación por fumigaciones con glifosato. http://www.eltiempo.com


Sigue pugna entre Nariño y la Nación por fumigaciones con glifosato

En medio de discusión, Policía detectó 5 toneladas de coca en bodega oculta de 'Guacho', en Tumaco.


Camilo Romero, gobernador de Nariño
Camilo Romero, gobernador de Nariño.
Foto:
Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

01 de julio 2018 , 10:11 p.m.
El desacuerdo entre el gobernador de Nariño, Camilo Romero, y el Gobierno sigue por la decisión de este último de reiniciar las fumigaciones de cultivos de uso ilícito con glifosato, con la que, en palabras del mandatario, “traerán la contaminación de los ecosistemas y eventuales secuelas en la salud de los campesinos”.
Tras el anuncio de esa estrategia para erradicar los cultivos de coca que incluye el uso de drones, Romero afirmó también que la mirada internacional debe pasar “del estigma contra las regiones productoras a medidas contundentes en los países consumidores”.


“Si van a insistir, con fumigación les va pasar lo que ocurría en el pasado, reducían las cifras de manera momentánea y acababan con la vida en todas sus formas”, enfatizó Romero, tras afirmar que con esta estrategia, más de 50.000 familias, que se dedican a la actividad en Nariño, se van a trasladar hacia otros territorios a resembrar. “Hay que entender que se requiere una salida estructural ante un problema social y no exclusivamente criminal”, agregó.



No obstante, el Gobierno Nacional anunció a Romero que ya existen 10 drones listos para operar en Nariño, Caquetá, Putumayo, Meta y Guaviare



El mandatario regional insiste en su postura, incluso, luego de la visita a Nariño del vicepresidente de la República, general (r) Óscar Naranjo, quien el jueves pasado asistió a la instalación de la Comisión Intersectorial de Alto Nivel de la costa Pacífica nariñense.



Durante la visita de Naranjo se inauguró el Centro Regional de Atención a Víctimas de Tumaco, que aspira a atender a más de 100.000 afectados de la violencia de ese municipio que sigue siendo la zona del país con más sembrados ilegales. Fue en área rural de Tumaco, donde, el viernes, la Policía descubrió una bodega subterránea con cinco toneladas de cocaína, pertenecientes a Wálter Arizala, alias Guacho, disidente de las Farc.



El gobernador también dijo que la sustitución voluntaria de cultivos, que se puso en marcha en Nariño y otras regiones del país, no prosperó porque fue desfinanciada y no respondió a las expectativas de campesinos, indígenas y afros. 



En el último informe de Estados Unidos, Colombia pasó de 188.000 hectáreas sembradas de coca en el 2016 a 209.000 en el 2017.