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lunes, 2 de mayo de 2011

Diego Ignacio Mur : 2011 Aplausos: Cristina Fernández de Kirchner enfrenta a los gigantes transgénicos de Monsanto


Especiales  28/04

2011 Aplausos: Cristina Fernández de Kirchner enfrenta a los gigantes transgénicos de Monsanto

http://bolsonweb.com.ar/diariobolson/detalle.php?id_noticia=25661

Tras detectar una bestial evasión de impuestos de $ 310 millones, el Gobierno Nacional por medio de la AFIP allana a las corporaciones cerealeras que utilizan cultivos genéticamente modificados, semillas terminator y glifosato (Round up Ready de Monsanto) entre otros agrotóxicos. Estas compañías producen alimentos cancerigenos y destruyen la biodiversidad, fumigan poblaciones enteras destruyendo a sus habitantes y ya fueron denunciadas por trabajo esclavo, anteriormente. La espectacular operación obedece a una orden judicial que incrimina a Noble, Nidera, Cargill, Grobocopatel, Molinos, Bunge, Aceitera General Deheza y Vicentin, entre otras. Cerca de 1.200 inspectores pertenecientes a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) llevaban a cabo este mediodía inspecciones en las sedes de estas empresas genocidas y por supuesto, corruptas, que incurrieron en compraventa de semillas en negro a través de una asociación ilícita fiscal. Queda claro: Cristina Fernández de Kirchner se planta contra Monsanto.

Cancer, infertilidad, abortos, malformaciones fetales, en seres humanos y animales. Mutaciones biológicas y genéticas de todo tipo que destruyen la salud de las personas, y exterminan especies primordiales para nuestra supervivencia, como las abejas, residuos de agrotóxicos en los alimentos de supermercado que causan más cáncer y leucemia, todo esto representan las empresas que hoy Cristina Fernández de Kirchner ha decidido combatir.

El Gobierno Nacional se alza contra Monsanto.

No conformes con envenenar a la población argentina, los gigantes sojeros: Noble, Nidera, Cargill, Grobocopatel, Molinos, Bunge, Aceitera General Deheza y Vicentin, entre otras, evaden impuestos.

Dato: El maniaco genocida de Hermes Binner (Medico y Gobernador de Santa Fe) señalaba sobre la planta de Nobel en Timbues: Que era muy bueno "tener en Santa Fe cada vez más empresas que generan valor agregado, trabajo y producción" y "que en pocos años, puso en marcha una planta extraordinaria".

Cerca de 1.200 interventores de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ejecutaban este mediodía allanamientos en las sedes de las cerealeras transnacionales más grandes, funcionales al proyecto monopólico de Monsanto. La operación obedece a una orden judicial, por una evasión impositiva de 310 millones de pesos en negociados de semillas en negro, mediante una asociación ilícita fiscal, indica el informe de la agencia de noticias Télam.

Asimismo, la AFIP ratificó mediante un reporte que la Justicia libró 165 órdenes de allanamiento que dieron lugar al espectacular operativo. Los allanamientos en esas corporaciones que envenenan gente, se llevaron a cabo acorde al dictamen del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N 1 ¬ Secretaria 3 de San Isidro. El operativo de la AFIP se ejecutó prioritariamente en Buenos Aires y Capital Federal, habiendo unos 77 casos en Santa Fe y 30 en Córdoba. Se investigaron también cinco domicilios en la provincia de Tucumán; 4 en Buenos Aires; 2, respectivamente, en Santiago del Estero, San Luis y Mendoza; y además hubo allanamientos en la provincias de Entre Ríos, Catamarca y Chubut. La AFIP indicó que se hallan involucradas en la maniobra ilegal unas 200 personas físicas o jurídicas, entre las cuales sobresalen empresas híbridas, empresas fantasma, cerealeras gigantes, bolseros, abogados, escribanos, contadores y testaferros. Esta evasión es la segunda descubierta este mes, contabilizando la asociación ilícita tributaria revelada en la ciudad bonaerense de Necochea, consignada a eludir el pago de impuestos en la comercialización de soja y maíz, que condujo a una denuncia penal del organismo y a la demora de cinco individuos. En los dos caos se descubre que una larga lista y una red corrupta de productores maniobraba sin exponer sus ventas al fisco y eludía así la liquidación de los tributos adecuados.

Todos ellos utilizan agrotoxicos que destruyen a los seres humanos. Mienten y envenenan a la gente con el aval de los grandes medios de comunicación que omiten datos relevantes sobre investigaciones cientificas que certifican la peligrosidad de estos quimicos y/o productos, como el Grupo Clarin.

El Genocidio y Biocidio de Monsanto en Argentina

La amplia experiencia adquirida en Argentina después de varios años de imposición del cultivo de soja transgénica resistente al Glifosato[5]dan la oportunidad al resto del mundo de aprender la lección y no repetir los errores ni permitir las imposiciones que hicieron posible que Argentina se convirtiera en apenas una década en una "republiqueta sojera".

En 1996 y de manera absolutamente solapada y antidemocrática se permitió la introducción de la soja transgénica de Monsanto en nuestros campos. Sin estudios de impacto ambiental independientes, sin ningún tipo de consulta pública, sin ninguna discusión parlamentaria ni legislación que la avale.

Una simple disposición de la Secretaría de Agricultura creó en 1991 la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia)[6] que a partir de allí y con amplia participación de las corporaciones "asesoró" a la secretaría sobre la aprobación de OGM.

Ahora, mes con mes, vivimos en Argentina la emergencia de un nuevo problema socio-ambiental debido a la invasión territorial producida por la imposición del monocultivo de soja transgénica de mano de Monsanto y de un puñado de terratenientes y asociaciones empresariales de siembra.

Los impactos de las fumigaciones, el desmonte, el desplazamiento de campesinos, la falta de alimentos, las inundaciones y sequías, las nuevas enfermedades, son moneda corriente en las noticias pero solamente desde algunos medios alternativos aparece relacionada con la "sojización".
Todo esto viene de la mano de la instalación de una visión fragmentada de los problemas en que se ocultan las causas profundas de los mismos para analizarlos o mostrarlos, muchas veces de manera sensacionalista, pero siempre aislados y producidos casi como "fenómenos naturales".
Por eso lo primero y fundamental es recuperar la mirada integral de la problemática. Únicamente mirando y analizando la totalidad y la complejidad de la situación se podrá llegar a alguna conclusión útil para avanzar en alguna dirección y salir de la rueda destructiva en la que el modelo de agro-negocio-soja-transgénicos nos ha metido.

Después de años de expansión del cultivo de la soja transgénica en Argentina las consecuencias socio-ambientales son una verdadera catástrofe. Presentamos un breve repaso por los datos concretos que hablan de la tragedia de la soja en el Cono Sur.

Durante el año 2003 Argentina, exportó cerca de 25 millones de toneladas de harina de soja y el petróleo. Los casi 5,5 mil millones dólares obtenidos de las exportaciones de soja en los tres primeros trimestres del año dio a la economía un ascensor muy necesaria, ya que poco a poco se recupera de una recesión que llevó a un defecto y una devaluación de la moneda en 2002.

La tierra sembrada con soja se ha triplicado en la última década a casi 32 millones de Hectáreas en 2003, impulsado en parte por las enormes ganancias de productividad han hecho los agricultores mediante el uso de semillas modificadas genéticamente por Monsanto para resistir su herbicida Roundup Ready. En Argentina se sembrarán en la próxima temporada 38 millones de hectáreas de soja transgénica bajo la técnica de siembra directa.

Esta superficie representa más del 65% de la superficie agrícola del país.

Prácticamente 100% de la soja que se cultivará es soja transgénica resistente al herbicida glifosato (SOJA RR)[7].

La SOJA RR (Round Up Ready) es propiedad de Monsanto, la mayor empresa semillera del mundo y también creadora del glifosato, el herbicida que se debe utilizar para sembrar la SOJA RR. Monsanto controla 90% de las semillas transgénicas que se comercializan a nivel mundial.
Monsanto declaró que las ganancias generales aumentaron un 44% en 2007 con respecto al año anterior y un 120% en el 2008 en relación con el 2007.
Este año se aplicarán más de 200 millones de litros de glifosato sobre toda la superficie cultivada con soja en Argentina mientras en el año 1996 se utilizaban 13 millones 900 mil litros.

El producto comercial cuyo principio activo es el glifosato (Roundup) contiene además una serie de coadyuvantes que aumentan notablemente su toxicidad, fundamentalmente el surfactante poea (polioxietil amina) cuya toxicidad aguda es 3 a 5 veces mayor que la del glifosato.

Por supuesto que este uso intensivo de glifosato ya ha provocado el surgimiento de muchísimas malezas resistentes al glifosato. Algunas de las ya informadas son: Hybanthus parviflorus (Violetilla), Parietaria debilis (Yerba Fresca), Viola arvensis (Violeta Silvestre), Petunia axillaris (Petunia), Verbena litoralis (Verbena), Commelina erecta (Flor de Santa Lucía), Convulvulus arvensis (Correhuela), Ipomoea purpurea (Bejuco), Iresine difusa (Iresine) y recientemente el Sorghum halepense (Sorgo de Alepo) que por ser una maleza muy difícil de controlar ha despertado gran alarma.

Luego de pasar más de una década negando el surgimiento de malezas resistentes, Monsanto a través de su vicepresidente admitió este hecho y propuso una solución: reemplazar a toda la soja resistente al glifosato por una nueva soja resistente a un nuevo herbicida: el dicamba —de hecho aún más tóxico que el glifosato.

Además se utilizarán otros herbicidas y agrotóxicos para controlar malezas y plagas del monocultivo de soja ya que la siembra directa requiere de la aplicación de otros herbicidas antes de la siembra de la soja: entre 20 y 25 millones de litros de 2-4-D, otros seis millones de litros de atrazina y unos seis millones de litros de endosulfán.

Esta lluvia de agrotóxicos produce tremendos impactos sobre la salud de la población, animales domésticos, cultivos alimenticios y contamina suelos, cursos de agua y el aire en toda la extensión del cultivo de soja. Suman cientos los casos denunciados por distintas organizaciones e investigadores en los cuales está perfectamente documentado el impacto de los agrotóxicos en las comunidades y sus producciones.

La difusión pública de estas denuncias ha llevado a que recientemente la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas solicitara a la Corte Suprema de Justicia de la Nación la prohibición de la fumigación con glifosato.

Este avance desenfrenado de la soja se ha producido a pesar de que según recientes investigaciones de la Universidad de Kansas la SOJA RR, produce entre un 6 y un 10% menos que la soja convencional.

El monocultivo de soja repetido año tras años en los campos produce una intensa degradación de los suelos con una pérdida de entre 19 y 30 toneladas de suelo en función del manejo, la pendiente del suelo o el clima. Los agricultores de soja deben intercambiar la soja con el maíz u otros cultivos alimentarios

Cada cosecha de soja extrae año a año miles de toneladas de nutrientes de nuestro suelo que se exportan. Sólo como ejemplo podemos citar que cada año se van con la soja un millón de toneladas de nitrógeno y 160 mil toneladas de fósforo.

También cada cosecha que se exporta se lleva unos 42.500 millones de metros cúbicos de agua cada año (datos de la temporada 2005/2007) correspondiendo 28.190 millones a la pampa húmeda.

El investigador Walter Pengue en una entrevista que salió publicada el Lunes, 2 de febrero de 2009 en el diario Pagina12, mencionaba que:

–Se necesitan unos 550 milímetros de agua por hectárea en el caso de la soja de primera y 450 en la soja de segunda. Los nutrientes son otro factor. El costo de reposición del nitrógeno y el fósforo en el caso de la soja es un 25 por ciento del valor de la cosecha.

Hay un pool de nutrientes en el suelo que año a año se va achicando.(…) diez años atrás desaparecieron 110 mil productores. En un año, la Argentina puede tener tres cosechas continuas con rotaciones agrícola- ganaderas recurrentes sin restricciones. Eso tiene un valor que no es reconocido. Se está usando el agua a costo cero. Quién determina ese valor es El mercado internacional de granos: la oferta y demanda.

- No necesitan venir a invadirnos: a través del mercado internacional re-direccionan lo que tenemos que producir. El gobierno de China decidió utilizar los recursos en los países que no valoran el agua. Nos compran soja y destinan el agua que tienen para uso industrial, doméstico y agrícola. A futuro hay que discutir además la cuestión de la huella de carbono (cantidad de dióxido de carbono producida por un individuo medio en las distintas economías). A los europeos y norteamericanos ya les preocupa y están tratando de mitigarla, nosotros no le estamos dando importancia. Por la vía de la mitigación, con el tiempo, muchos van a pagar el costo del carbono como un impuesto, por ejemplo en los alimentos.

El mundo busca proteína animal, en lugar de vegetal, y esta última la utiliza para alimentar a sus animales, o peces, como sucede en China o la India. Entonces, nosotros producimos proteína de una calidad, a costo ambiental barato, y ellos producen la otra con la que se alimentan.

Por eso la economía ecológica cuestiona los modelos de consumo y apunta a un cambio de paradigma. Es importante dar esta discusión para ver si vamos a seguir produciendo soja u otro cultivo.

El Estado podría comerciar su producto más relevante a través de una comercializadora, argentina por ejemplo, que juegue en el mercado internacional. O juntándonos con países de la región y conformando una trader del Mercosur. Quizás, en parte, no se les ocurre. Pero eso sería una discusión con los sectores más importantes de la tierra, grupos corporativos que representan a países o que, incluso, los superan. Es más fácil discutir con los chacareros que con los pooles de siembra o con estos grupos expoliativos, que revientan los recursos naturales, los explotan a costo cero, toman sus ganancias. Grupos como Dreyfus, Bunge, Cargill, Monsanto, Bayer.

Dreyfus, Cargill y Bunge están comercializando una buena parte de los granos de la Argentina y lo hacen en un contexto legal que les damos como país. Tenemos que recuperar el manejo de los recursos naturales. Parte de América latina está apuntando a recuperar sus recursos, porque los países desarrollados los toman a costo cero. Los granos no tienen el valor del recurso intrínsecamente utilizado.

A su vez Monsanto, afirmó que la degradación del suelo y el uso de plaguicidas no se debieron a la utilización de su soja GM. Sostiene, (a sabiendas que no lo van a hacer), que los agricultores tienen que rotar los cultivos con el fin de permitir que el suelo se recupere. Sin embargo, debido a la creciente demanda de soja, que los agricultores de Argentina roten los cultivos y crece sólo soja, lo que va a dañar aún más el suelo. Cada año se deforestan en Argentina más de 200 mil hectáreas de monte nativo por el avance de la frontera agrícola debido fundamentalmente a la expansión del monocultivo de soja. Considerando que cada 500 hectáreas de soja requieren de un trabajador rural es evidente la expulsión de trabajadores rurales y campesinos de los territorios donde se cultiva.

Los grandes productores sojeros están obteniendo ganancias extraordinarias. El Grupo Los Grobo (Grobocopatel) que declara cultivar 150 mil hectáreas en Argentina y en todo el Cono Sur (Paraguay, Brasil y Uruguay) apuesta a controlar 750 mil hectáreas.

El modelo sojero produce una enorme concentración de la tierra en pocas manos ya sea por la adquisición de la tierra por grandes productores o por su arrendamiento por los "Pooles de Siembra". Como consecuencia en los últimos 10 años se han perdido más del 20% de los establecimientos productivos. La obvia consecuencia de esta concentración es que ha disminuido de manera dramática la producción de alimentos básicos para nuestro pueblo. Por citar sólo un ejemplo: el número de explotaciones lácteas disminuyó mas del 50% entre 1988 y 2006, pasando de 30 mil a 13 mil. En el caso del algodón su producción disminuyó en un 40% en la provincia de Chaco y un 78% en la provincia de Formosa como consecuencia del avance de la soja.

Miles de campesinos son expulsados violentamente de sus tierras para imponer este modelo y son criminalizados por resistir los desalojos y el avance de la soja. El Mocase (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) y el Movimiento Nacional Campesino Indígena permanentemente denuncian la persecución de campesinos del movimiento a causa de resistir la expulsión de sus tierras en forma violenta para imponer el cultivo de soja.
Finalmente es fundamental tener presente que la introducción de la soja transgénica en Argentina fue el mecanismo elegido por Monsanto para inundar de transgénicos el Cono Sur ya que fue desde Argentina desde donde se comercializó de manera ilegal la soja transgénica a Brasil, Paraguay y Bolivia (países en los que el cultivo de los transgénicos estaba prohibido), inundando estos países de transgénicos e imponiendo así, a partir de la contaminación, la República Unida de la Soja que poco tiempo después publicitaba Syngenta.

Diego Ignacio Mur

BWN Patagonia


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