Alma de Nogal : Los Chalchaleros

viernes, 8 de junio de 2012

Alberto Caselli dará una conferencia mañana, en el marco del Día del Geólogo, en el aula 17 de la UNRN.




Caselli dará una conferencia mañana, en el marco del Día del Geólogo, en el aula 17 de la UNRN.

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Volcanes: riesgosos por falta de monitoreo - 01:44 08/06/2012

Según afirmación del investigador Alberto Caselli.  Cuáles son los potenciales peligros.

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En el país existen alrededor de 30 volcanes activos y, entre ellos, varios que los expertos consideran "riesgosos" por su cercanía poblacional. Cada uno cuenta su propia historia y presenta mayores o menores -y potenciales- peligros. Sin embargo, y pese al drama vivido en la Patagonia hace tan solo un año atrás, ninguno de estos gigantes está "monitoreado".

Así lo afirma Alberto Caselli, docente, investigador y experto en volcanes, además de director del Grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos (Gesva) en el país. El profesor llegará a la región mañana, para dar una charla en Roca, en el marco del Día del Geólogo. Dictará una conferencia, a las 17 en el aula Pangea de la Universidad de Río Negro, a un año de la erupción del Cordón Caulle. Como anticipo, habló sobre los volcanes 'locales' y cuál es hoy la situación del Copahue.

–¿Cuántos volcanes activos hay en la Argentina?

–Volcanes activos en territorio Argentino o limítrofe en Chile hay aproximadamente alrededor de 30, que se consideran que han tenido al menos una erupción en los últimos 10.000-15.000 años, de los cuales 10 de ellos han tenido actividad histórica.

–¿Están todos monitoreados?
–Ningún volcán está monitoreado. El grupo que dirijo, Gesva y que integra el Instituto de Estudios Andinos (UBA-Conicet) es el único grupo del país que desde el año 2004 realiza investigaciones sismológicas, geoquímicas de gases y aguas termales y deformación de volcanes. Se forman jóvenes investigadores que se dedican a esta especialidad, aplicada a la vigilancia de volcanes, como ser el Copahue (Neuquén), Peteroa (Mendoza) y Decepción (Antártida).

–¿Cómo se hace para monitorear un volcán?

–Una erupción ocurre cuando el magma (roca fundida) asciende por el conducto volcánico o fractura hasta la superficie. Cuando asciende desde profundidad (5 a 10 km o más), por la presión en la que se encuentra, se abre camino por fracturas generando una serie de señales sísmicas características. Este proceso deforma el aparato volcánico generando una inflación del "edificio" o volcán. Además, como al ascender el magma disminuye su presión, se liberan gases disueltos, como al abrir una botella de una bebida gasificada. Entonces en superficie se detecta por un mayor flujo en las fumarolas y cambios de composición química.
Para monitorear los volcanes necesito detectar esos cambios que ocurren en profundidad a partir de métodos o técnicas aplicadas desde la superficie. Hay que comprender el significado de esas señales midiendo los gases, la deformación y la sismicidad en conjunto.

Dentro del territorio Argentino, el volcán Copahue es el que presenta un par de localidades cercanas. Es un volcán que no muestra erupciones explosivas importantes, pero la cercanía de estas poblaciones merece que el volcán sea vigilado.

Hay volcanes como el Lanín, que se considera durmiente por contar con erupciones explosivas hace alrededor de 2.000 años atrás, pero que hasta hace unos años, según nuestros estudios sismológicos, no tenía signos de actividad. Otros volcanes activos, como el Peteroa, San José, Tupungatito en Mendoza, pueden afectar, ante una erupción, grandes áreas por la emisión de cenizas, como en el caso de lo que puede ocurrir a partir de erupciones de los más de 70 volcanes activos que existen en territorio chileno. Para estos casos sólo nos queda trabajar en los planes de contingencia. (AR)

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